Dafne y Roy se follan sin parar en su relación abierta
Dafne no podía quitarle las manos de encima a Roy desde que se montaron en la cama la primera vez, su culo redondo y tembloroso contra su polla dura que no paraba de buscar su coño empapado. Él, con esos pectorales marcados y esa sonrisa de vicio, le agarró las tetas gigantes que le rebotaban cada vez que la embestía como un animal, gimiendo ella con cada golpe profundo que le dejaba el coño completamente mojado. Roy no se conformó con chuparle los pezones duros como piedras, sino que le metió los dedos en la boca para que los mordiera mientras le azotaba el culo con la palma de la mano, haciéndola gritar de dolor y placer mezclado. Dafne, con su outfit ajustado que apenas le tapaba las nalgas, se arrodilló en el suelo para mamársela de una vez, sintiendo en la lengua cómo la punta de su polla goteaba pre que le resbalaba por la garganta sin piedad. Roy la levantó de un tirón y la empotró contra la pared, agarrándola de las caderas para clavársela hasta el fondo mientras ella clavaba las uñas en sus hombros, sudando los dos como locos y dejando manchas de humedad en las sábanas. Él le ordenó que se pusiera en cuatro para verle el culo bien abierto, y al verlo tan prieto y tembloroso, no pudo resistirse a metérsela de golpe, arrancándole un chillido que retumbó en toda la casa. Dafne, con los muslos pegajosos y el coño chorreando, le suplicó que la llenara hasta la última gota mientras él se corría dentro con un gemido ronco, sintiendo cómo su leche caliente le resbalaba por las piernas. Los dos quedaron exhaustos, con el cuerpo pegajoso y los jadeos aún resonando en el aire, pero sabiendo que en menos de una hora volverían a empezar con la misma locura de carne y sudor.