Ana Castelax descubre el culo de su amante bisexual
Él no esperaba que Ana Castelax lo invitara a su casa después de la fiesta, pero cuando entra y la ve con esos leggings ajustados marcando su culito redondo, sabe que la noche será larga. Ella se agacha para recoger algo del suelo, y él aprovecha para acariciar sus nalgas, notando lo mojada que está entre las piernas. Ana se gira con una sonrisa pícara y le susurra que quiere probar algo nuevo, algo que nunca ha hecho con nadie. Él la empuja contra la pared y le baja los leggings de golpe, dejando al descubierto su culo perfecto, con esa celulitis que lo vuelve loco. Ella se inclina sobre la mesa, separando las piernas para que él pueda ver su coño chorreando de excitación. Él no pierde tiempo y le clava la polla gruesa de una estocada, haciendo que Ana grite de placer. Ella nunca imaginaba que le gustaría tanto el sexo anal, pero cuando él empieza a embestirla con fuerza, sintiendo cómo su culo se adapta a su verga, ya no puede parar. Los gemidos de Ana se mezclan con los gruñidos de él, que la agarra del pelo mientras la penetra sin piedad. Ella no puede creer lo bien que se siente, cómo cada empujón la hace sentir más viva. Él le mete los dedos en la boca para que los chupe, y cuando los saca, los usa para lubricar su culo antes de meterla de nuevo, esta vez más profundo. Ana siente cómo su amante le rompe el culo con cada embestida, y cuando él le dice que quiere correrse dentro, ella solo puede gemir en respuesta. Él se agarra la polla y la saca un momento para frotarla contra su ano, antes de volver a meterla con fuerza, esta vez hasta que las caderas chocan. Ana grita cuando siente cómo él se vacía dentro de ella, llenándola de leche caliente mientras su cuerpo tiembla de placer. El orgasmo la recorre como un rayo, dejándola sin aliento y con las piernas temblorosas. Él sigue moviéndose dentro de ella, disfrutando de cada espasmo de su culo apretado. Ana no puede creer lo que acaba de descubrir: le encanta el sexo anal, y ahora quiere más.