Ashlee Rose disfruta su culo perfecto en un picnic prohibido
Te voy a contar cómo fue esa tarde que mi novio y yo decidimos follar al aire libre, cerca de su casa, donde cualquiera podía pillarnos. Él ya tenía la polla dura antes de quitarme la ropa, y yo me reía mientras me agarraba el culo, apretándolo como si fuera la última vez. El riesgo de que su hermano apareciera en cualquier momento me ponía más mojada, y cuando me empotró contra el mantel, mis gemidos se ahogaban en su boca para que nadie nos escuchara. Sentía cómo su verga entraba hasta las pelotas, llenándome entera mientras yo le clavaba las uñas en la espalda, mordiéndome el labio para no gritar. Cada vez que empujaba, el sonido de su piel chocando contra la mía me hacía temblar, y él me susurraba al oído que si alguien nos veía, seguiría igual de duro. Cuando por fin se corrió dentro de mí, fue tan fuerte que tuve que morderle el hombro para no soltar un grito, y al terminar, vimos a su vecina mirándonos desde la ventana con cara de sorpresa.