Casi James se deja empotrar en 69 mientras Mike Hunt la chupa
La puerta del cuarto está entreabierta y en cualquier momento podría entrar alguien, pero a ella no le importa. Ella se agacha sobre su cara, dejando que su lengua recorra cada pliegue de su coño mojado mientras él le agarra las caderas con fuerza. Su polla gruesa ya está dura, lista para entrar en su boca, y ella no pierde tiempo en chuparla con ganas, sintiendo cómo el gusto salado de su pre-cum le llena la garganta. Él gruñe entre sus muslos, mordisqueando sus labios vaginales mientras sus dedos se clavan en su culo apretado. Los gemidos de ella se ahogan contra su verga, pero no puede evitar que algunos escapen, temblorosos, cuando él empuja su lengua más adentro. De repente, un ruido en el pasillo los hace detenerse por un segundo, conteniendo la respiración, pero enseguida vuelven a la acción, más desesperados. Él la gira de golpe, metiendo su polla hasta las pelotas en su boca mientras ella sigue chupando con avidez, sintiendo cómo el corazón le late más rápido cada vez que escucha un paso afuera. El sudor les cae por la espalda, mezclándose con los fluidos que gotean de sus cuerpos, y cuando él ya no aguanta más, le agarra el pelo y se corre en su garganta, llenándola hasta que tiene que tragar rápido para no atragantarse. Ella se limpia los labios con el dorso de la mano, dejando una mancha blanca en su piel, mientras él sigue jadeando contra su coño, lamiendo los últimos restos de su excitación. Afuera, el silencio es absoluto, pero dentro, solo se escucha el sonido de sus respiraciones agitadas y el crujido de la cama cuando él se desploma a su lado, exhausto. En el suelo, su ropa está tirada en un montón desordenado, y en la almohada, una marca de saliva seca es el único rastro de lo que acaba de pasar.