Dos putas calientes se folian con la mejor amiga
La rubia de tetas enormes no podía quitale la vista de encima cuando su vecina, una morena de culo prieto y coño peladito, se le acercó con un vestido de encaje que apenas le tapaba las nalgas. Desde el primer trago de whisky que se tomaron en la sala, el aire olía a sexo y a sudor, mientras los dedos de la morena le resbalaban por el muslo de la rubia, dejando un rastro de humedad en la tela fina de su tanga. La rubia, con la polla de su marido aún palpitando dentro de ella, no pudo resistirse cuando la morena le susurró al oído que le encantaba verla con la concha bien mojada, y menos cuando le arrancó el vestido de un tirón para dejarle los pezones al aire, duros como piedras. La morena no perdió tiempo y se abalanzó sobre sus tetas, mordisqueándole los pezones con fuerza mientras la rubia gemía y le agarraba el pelo, empujándole la cara entre sus piernas para que le chupara el coño con avidez. La morena, con el culo en pompa y las nalgas bien abiertas, le suplicó que la empotrara por detrás mientras se masturbaba con los dedos, empapando la cama de sus jugos. El marido, con la verga más dura que nunca, no se pudo contener y se acercó por detrás de la morena, metiéndosela sin piedad mientras la rubia le chupaba la polla con desesperación, saboreando el pre-semen que le goteaba por la garganta. Las dos mujeres, sudorosas y jadeantes, se retorcían entre sábanas revueltas, con las tetas rebotando y los culos chocando sin parar, mientras la polla del marido las llenaba hasta el fondo una y otra vez. La morena se corrió primero, gritando como una loca y empapando la almohada de sus fluidos, pero la rubia no se quedó atrás: con un último empujón del macho, se vino con un chorro caliente que le salió disparado entre las piernas, dejando un charco de leche y jugos sobre las sábanas. La escena terminó con las tres personas tiradas en la cama, jadeando, con las bocas pegajosas y los cuerpos pegados, mientras el marido se corría por segunda vez en la boca de la rubia, que no desperdició ni una gota.