Grace recién salida de la ducha, mojada y lista para follar
Grace acababa de salir de la ducha con el pelo aún goteando y el cuerpo brillante de agua, su coño recién lavado y listo para acción. Llevaba puesto solo un albornoz que apenas cubría sus curvas, y al verla así, él no pudo resistirse. Se acercó por detrás, deslizando sus manos por sus caderas mojadas antes de abrirle el albornoz con un tirón brusco. Sus tetas rebotaron libres al caer el albornoz al suelo, y él no perdió tiempo en agarrarle el culo firme mientras le mordía el cuello. Grace gimió fuerte al sentir su polla dura presionando contra su espalda, ya empapada de excitación. La empujó contra la pared, levantándole una pierna para abrirla mejor, y metió dos dedos en su coño chorreante mientras le susurraba obscenidades al oído. Ella arqueó la espalda, pidiendo más, y él no dudó en clavársela de un solo empujón, haciendo que gritara de placer. Cada embestida era más profunda, más salvaje, con sus pelotas golpeando su culo cada vez que la penetraba hasta el fondo. Grace se aferró a la pared, sintiendo cómo su polla la llenaba por completo, y cuando él le agarró el pelo para tirarle la cabeza hacia atrás, ella supo que estaba a punto de correrse. Sus gemidos se volvieron más altos, más desesperados, hasta que él la volteó y la empotró contra la pared, follándola con furia mientras le chupaba los pezones. Cuando ya no pudo aguantar más, Grace se corrió con un grito ahogado, apretando su coño alrededor de su polla hasta que él también explotó dentro de ella, llenándola con su leche caliente. Quedaron jadeando, sudorosos y satisfechos, con el suelo de la ducha aún mojado y sus cuerpos temblorosos de placer.