Joven sumisa domada por su hombre en 10 minutos de pasión
Te voy a contar cómo fue ese día que no aguantamos más, ¿te gustaría estar en su lugar? Llevábamos semanas mirándonos de reojo, roces casuales en la cocina y besos tan profundos que dejaban mis muslos temblando. Pero ese domingo, cuando Hiyouthmaleactor me empujó contra la pared sin aviso, supe que ya no habría vuelta atrás. Sus manos me sujetaron las muñecas con fuerza, sus dedos marcando moretones en mi piel mientras me mordía el cuello. Me arrodillé sin quejarme, chupando su polla con la mirada fija en él, sintiendo cómo se endurecía entre mis labios. Me levantó de golpe y me empotró contra la cama, el colchón hundiéndose bajo mi peso. Sus embestidas eran largas, calculadas, entrando hasta que mis gemidos se volvían incontrolables. Cuando me puso a cuatro patas, su saliva goteaba entre mis nalgas antes de clavarse hasta el fondo, sus dedos tirando de mi pelo para arquearme aún más. Un chorro caliente me llenó en el último empujón, marcándome por dentro. Ahora, su semen resbala por mis muslos, la marca de sus dientes aún visible en mi hombro.