La ladrona de tetitas chupó polla para escapar de la policía
El local de empeños estaba casi vacío cuando ella entró, nerviosa, con las manos temblando mientras escondía el collar robado en su chaqueta ajustada. Mike Mancini, el policía de turno, la vio desde el mostrador y supo que algo andaba mal. Al acercarse, la chica de tetitas pequeñas y culo redondo intentó huir, pero él la agarró del brazo con fuerza. Ella, con los ojos llenos de pánico, se dio cuenta de que estaba atrapada. Sin pensarlo, se dejó caer de rodillas frente a él, desabrochando su cinturón con dedos torpes. Mike no podía creer lo que veía: la ladronzuela, con los labios carnosos y la lengua juguetona, empezó a chuparle la polla como si le fuera la vida en ello. Él gruñó al sentir cómo su verga se hundía hasta el fondo de su garganta, mientras ella gemía, mojada de excitación. La sorpresa fue mayúscula cuando Mike descubrió que la chica no solo quería escapar, sino que disfrutaba cada segundo de la felación. Con un movimiento brusco, la levantó y la empotró contra la pared, levantándole la falda para descubrir su coño apretado y brillante. La penetró de una estocada, haciendo que ella gritara, pero no de dolor, sino de placer. Cada embestida la acercaba más al orgasmo, hasta que Mike se corrió dentro de ella, dejándola temblando. Mientras se recuperaba, la ladrona solo podía pensar en lo mucho que le había gustado ser atrapada.