Madrastra caliente exige polla de su hijastro en el auto
Esa tarde en el asiento trasero del Uber, te voy a contar cómo Parker Ambrose me miró con esos ojos de cachondo que solo un hombre que sabe lo que quiere tiene. Le dije que si se portaba bien, le dejaría chupar mis tetas mientras yo me sentaba en su cara, pero él no obedeció rápido, así que le ordené que se arrodillara y me lamiera el coño hasta que me corriera en su boca. ¿Te gustaría estar en su lugar, sintiendo cómo mis nalgas apretadas aplastan tu cara mientras te ahogas en mi jugo? Parker no pudo resistirse, y cuando le permití meterme su verga dura, la tomé entera de golpe, hasta que sus huevos chocaron contra mi culo. Le dije que si se corría antes de tiempo, le daría una nalgada, pero él aguantó como un buen sumiso, bombeándome contra el asiento hasta que mi coño se contrajo alrededor de su polla y le rogué que me llenara. Al terminar, su semen goteaba por mis muslos y el asiento olía a sexo, pero no me importó porque sabía que había ganado. Ahora, cada vez que lo veo, me mira con esa mezcla de deseo y sumisión que solo un buen putazo le deja.