Milka gime al ser empalada por el culo sin piedad
Milka llevaba meses coqueteando con esa polla gruesa que siempre se le marcaba en los pantalones, pero hoy por fin la tiene clavada hasta el fondo sin compasión. Él la agarra de las caderas con sus manos callosas y la lanza contra el colchón, donde su culo apretado ya está reluciente y listo para recibir cada embestida brutal. Ella gime como una puta descontrolada cuando su carne rosada se abre para tragarse esa verga monstruosa que la está partiendo en dos, mientras le suelta cachetadas en el glúteo que dejan marcas rojas y calientes. La morena se agarra de las sábanas con los nudillos blancos, su coño goteando sin parar porque la sola idea de que le metan el culo la tiene más mojada que nunca, con los jugos resbalando por los muslos. Él le escupe en el culo para lubricar mejor y empieza a empotrarla con un ritmo salvaje, cada embestida le sacude las tetas pequeñas que rebotan sin control mientras los gemidos se le atoran en la garganta. Milka se retuerce entre gritos, su cara enterrada en la almohada ahogando los sonidos porque sabe que si la oye gritar así, no habrá quien la pare, y él aprovecha para agarrarle el pelo y tirarle la cabeza hacia atrás mientras le clava la polla hasta tocar fondo en su ano estrecho. El sonido de carne chocando con carne se mezcla con los jadeos entrecortados de ella, que cada vez que su culo se abre para recibirlo, un chorro de jugos brota de su concha desbordada. Él le ordena que se ponga a cuatro patas y le clava los dedos en los muslos mientras le mete la verga hasta las pelotas, haciendo que su culo se estremezca y sus gritos sean puros aullidos de placer. Cuando siente que está a punto de correrse, él la saca de golpe, le da la vuelta y le escupe en la boca abierta, obligándola a tragarse cada gota de leche espesa que le cae en la lengua antes de volver a penetrarla por detrás con saña. Milka se corre de una forma brutal, su cuerpo convulsionando con espasmos mientras un líquido caliente y abundante le chorrea del coño, empapando las sábanas, mientras él le sigue metiendo la polla por el culo con movimientos cortos y profundos hasta que ambos explotan en un orgasmo simultáneo que los deja jadeando y sudorosos sobre el colchón.