Mina Luxx enseña a su hermano a cocinar con su polla
La cocina olía a leche quemada cuando empecé a restregarme contra él mientras preparábamos la cena. Me puse el vestido más corto que tenía, justo para ver cómo se le dilataban las pupilas cuando me agachaba a recoger los plátanos del suelo. Sabía que llevaba días mirándome, así que le mandé una foto de mi coño empapado después de la ducha, solo para verlo temblar. Cuando apoyó su polla dura contra mi espalda mientras lavábamos los platos, gemí sin querer y me mordí el labio. Me encantaba cómo se ponía cuando lo provocaba, cómo respiraba hondo cada vez que rozaba su erección con el culo. Sin pensarlo, me di la vuelta y le bajé el pantalón de una patada, deslizando la lengua por toda su verga hasta sentir sus venas palpitar contra mi paladar. Me encantaba el sabor salado de su pre-cum, cómo me llenaba la boca hasta que los dientes apenas cabían. Cuando me monté a horcajadas sobre él y sentí cada centímetro de su polla entrando de golpe, grité tan fuerte que se oyeron los platos romperse en el suelo. Me moví como una diosa, apretando las paredes de mi coño alrededor de su verga hasta que lo sentí palpitar dentro de mí. Cuando se corrió, fue tan profundo que alcancé a sentir cómo el semen me llenaba hasta tocar el cuello del útero, y mi cuerpo entero se sacudió con un orgasmo que me dejó la vista borrosa. Después, cuando me di la vuelta para mirarlo, estaba todavía con las manos temblando, los ojos vidriosos y la boca abierta, como si no pudiera creer lo que acababa de pasar