Trans con dildo se excita en la nieve y te lo pide a gritos
—‘¿No tienes frío?’, te susurra mientras se ajusta los leggings ajustados que marcan cada curva de su culo perfecto. Llevas días mirándola de reojo, imaginando cómo sería sentir esos labios carnosos alrededor de tu polla, pero hasta hoy no te atreviste a acercarte. La tensión entre ustedes era insoportable, con miradas robadas y roces ‘accidentales’ que los dejaban temblando. Ahora, en medio del parque nevado, con el aire helado quemándoles la piel, ella te agarra la mano y te arrastra hacia un banco apartado. Sientes cómo su cuerpo vibra de anticipación cuando te quitas el abrigo y le bajas los leggings de un tirón, dejando al descubierto ese culo redondo y caliente que has deseado por semanas. Le clavas los dedos en las caderas mientras te inclinas para morderle el cuello, y ella gime tan fuerte que el sonido se pierde en el viento. El dildo que lleva puesto está empapado, y cuando te lo mete hasta las pelotas, los dos pierden el control. La embistes contra el banco, sintiendo cómo cada movimiento la hace gritar tu nombre, hasta que las caderas chocan con fuerza y ella te clava las uñas en la espalda. El orgasmo la recorre como un rayo, y mientras se corre, solo piensa en lo bien que se siente dejarte tomar lo que tanto has querido.