Trevor Brooks empotra a Hoss Kado en un polvo prohibido de verano
Ese día en la cabaña del bosque, el sudor pegajoso de sus cuerpos mezclándose con el olor a tierra mojada, Trevor Brooks no pudo resistir la tentación de Hoss Kado. Sabía que esto estaba mal, que no debían, pero la forma en que su polla gruesa se frotaba contra su culo apretado lo volvió loco. 'Te voy a contar cómo le metí la verga hasta las pelotas mientras él gemía como una perra en celo', susurré, sintiendo cómo mis dedos se hundían en su carne mientras lo preparaba. El primer empujón lo hizo gritar, pero no para que parara, sino para que lo follara más duro. '¿Te gustaría estar en su lugar, sintiendo cómo mi polla te parte en dos mientras te chupo los labios como si fueran los tuyos?', le pregunté, mordiéndole el cuello mientras lo embestía sin piedad. Cada vez que mi cadera chocaba contra su culo, él arqueaba la espalda, pidiendo más, suplicando que no me detuviera. El calor de su boca alrededor de mi verga cuando se la metí hasta la garganta me volvió un animal, y cuando por fin me corrí dentro de él, llenándolo hasta rebosar, Hoss Kado solo pudo gemir, sabiendo que esto no se repetiría, pero deseando que sí.