Viaje caliente de londres a nigería para follar duro
Llevaba meses soñando con sentir su verga bien dura dentro de este culo prieto que juró no olvidar, así que sin pensarlo dos veces compré el pasaje y volé directo desde Londres a Lagos. Al verlo en el aeropuerto con esa sonrisa pícara y ese cuerpo sudado de tanto esperar, supe que la espera valió la pena. Tan pronto como cruzamos la puerta de su casa, me empujó contra la pared, me arrancó el vestido de un tirón y me dejó con las tetas al aire mientras me lamía el cuello como un animal en celo. Mis bragas ya estaban empapadas cuando me giró, me dobló sobre el sofá y empezó a empotrarme como un poseso, su verga gruesa abriendo mi coño hasta dejarme sin aliento. Cada embestida me hacía gritar, mis tetas rebotaban con cada golpe de cadera mientras él me agarraba del pelo y me recordaba lo puta que me había vuelto por él. El sonido de nuestros cuerpos chocando llenaba la sala, mezclado con mis gemidos agudos y sus gruñidos de bestia satisfecha. Cuando por fin se clavó hasta el fondo y empezó a correrse dentro, sentí su leche caliente inundando mi matriz mientras yo me deshacía en espasmos, mi coño apretando su polla hasta dejarlo sin fuerzas. Se dejó caer sobre mí, jadeando, con su sudor mezclándose con el mío mientras me susurraba al oído que nunca más me dejaría escapar. Me quedé ahí, temblando, con la prueba de nuestro frenesí goteando entre mis piernas y el sabor de su corrida aún en mi boca.