La vecinita graba cómo me la follo bien duro
La muy zorra llevaba días restregándose contra mí en el ascensor con esa falda corta que le marcaba el coño empapado, pero cuando me enseñó su móvil con una sonrisa pícara y dijo 'grábame si te atreves', supe que se iba a correr más fuerte que nunca. Le arranqué la tanga de un tirón y le metí la polla hasta el fondo mientras gemía como una puta desesperada, su coño chorreante abrazando mi verga como si no hubiera mañana. Me chupó la cabeza con esos labios carnosos hasta ahogarse, las babas resbalando por su barbilla mientras sus tetas saltaban al ritmo de cada embestida. La puse a cuatro patas sobre la cama y le empotré el culo con saña, el sonido de nuestros cuerpos chocando y sus gritos de '¡más fuerte, cabrón!' llenando el cuarto como música. En la posición de vaquera se volvió loca, rebotando sobre mi polla dura como una posesa, los jugos resbalando por sus muslos y mojando las sábanas. Le metí los dedos en la boca para que me la chupara mientras le llenaba el coño de leche espesa, sintiendo cómo se contraía alrededor de mi verga al correrse como una loca. El video quedó brutal: sus gemidos ahogados, la cara de puta satisfecha, la polla reluciente de sus babas y el culo enrojecido por mis embestidas. Se corrió otra vez cuando le metí la polla hasta la garganta, ahogándose en mis huevos mientras le escupía la leche por toda la cara. La muy guarra hasta se agachó a lamérmela después, con esa lengua juguetona limpiando cada gota de semen que se le escapaba del coño. Quedó tan satisfecha que me suplicó que la follara de nuevo, pero esta vez en misionero para besarla como una auténtica zorra mientras le metía los dedos en la concha hasta hacerla gritar.