Amateur rusa se empotra con dildo y se corre en la cara
¡No me lo puedo creer, esto es más grande de lo que imaginaba! Grita ella al ver el juguete que él saca del cajón. La rusa, con el coño ya mojado de anticipación, se agacha y empieza a chupar el dildo como si fuera una polla de verdad. Él la observa, excitado, mientras ella gime con cada lamida, sintiendo cómo el grosor del juguete le llena la boca. De pronto, él la gira y la empuja contra la pared, metiéndole el dildo hasta que el culo se le abre de golpe. Ella grita, pero no de dolor, sino de placer, mientras él lo saca y lo vuelve a clavar, más fuerte cada vez. El sonido de la carne golpeando contra el plástico resuena en la habitación, y ella se retuerce, sintiendo cómo el juguete le roza el punto G. De repente, él lo saca y le ordena que se arrodille. Ella obedece, jadeando, mientras él le frota el dildo por la cara, cubriéndola de saliva y jugos. Cuando por fin lo empuja contra su boca, ella lo chupa con desesperación, hasta que él lo retira y lo apunta hacia su rostro. Un chorro caliente le cae sobre los labios, los ojos, la nariz, mientras ella gime de placer. Él sigue corriéndose, marcándola como una puta, hasta que el dildo queda limpio. La próxima vez, promete él, será con su polla de verdad.