Assilille se venga follando como una diosa
Esa tarde en el apartamento de Assilille, el aire olía a perfume barato y resentimiento. Ella se había puesto ese vestido ajustado sabiendo que él lo vería en las fotos, que se moriría de celos al verla así, tan provocativa, tan dueña de su cuerpo. Sus tetas rebotaban con cada paso mientras se acercaba a la cama, donde el nuevo amante la esperaba con la polla dura, lista para darle lo que el otro nunca pudo. Se arrodilló frente a él, chupando con furia, saboreando el poder que le daba cada gemido que arrancaba. Luego se montó, cabalgando con las uñas clavadas en su espalda, sintiendo cómo cada embestida la llenaba hasta que las caderas chocaban. El tipo la agarró del culo, apretando esas nalgas redondas mientras ella se corría, gritando su nombre para que el otro lo escuchara en sus recuerdos. Al terminar, Assilille se limpió con una sonrisa, sabiendo que la venganza sabía mejor que el semen en su lengua. Afuera, el ex amante revisaba el teléfono una y otra vez, sintiendo el ardor de la traición quemarle las entrañas.