Cornudo no aguanta ver al jefe follando a su esposa y se une
El cornudo no podía creer lo que veía cuando el jefe de su esposa la empotró contra la pared y le arrancó el tanga con los dientes, dejando al descubierto su coño rosado y bien mojado. La esposa, una latina de culo perfecto, gemía como una puta mientras el jefe le metía la polla enorme hasta el fondo, embistiendo con fuerza en posición de perrito. El cornudo, con la polla dura como una roca, se acercó sigiloso y empezó a chupar los pezones de su mujer mientras el jefe le azotaba el culo redondo. La esposa, fuera de sí, le suplicó que la follaran los dos a la vez, y el cornudo no lo pensó dos veces: se arrodilló y le metió la polla por el culo mientras el jefe seguía embistiendo su coño. Los gemidos se volvieron más fuertes, el sudor corría por sus cuerpos, y el jefe no aguantó más y le corrió toda la leche en la espalda. El cornudo, excitado como nunca, se sacó la polla y le llenó el culo de semen caliente, haciendo que su esposa gritara de placer. El jefe, con una sonrisa de satisfacción, le dio una palmada en el culo y le dijo que era la mejor puta que había follado. La esposa, con el coño y el culo llenos de leche, se dejó caer en el suelo, exhausta pero feliz. El cornudo, con la polla aún dura, se acercó y le lamió los labios, saboreando el semen del jefe. Fue una noche que ninguno de los tres olvidaría.