Fiona Ryder se entrega a un anal salvaje con mi polla negra
La cocina estaba iluminada por la luz tenue de la tarde cuando la vi inclinarse sobre la mesa, su culo tatuado resaltando bajo la tela ajustada de su vestido. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos, pero cuando me miró con esos ojos hambrientos, supe que no podría resistirme. Le arranqué el tanga de un tirón y hundí mi lengua en su coño depilado, probando su humedad antes de pasar a su culo. Fiona gimió como una perra en celo mientras le chupaba el ano, preparándola para lo que vendría. Mi polla negra brillaba de saliva cuando la empujé contra la mesa y la penetré de una estocada, sintiendo cómo su culo apretado me envolvía hasta las pelotas. Cada embestida la hacía gritar más fuerte, sus uñas clavándose en la madera mientras yo la follaba sin piedad. Cuando le di la vuelta y la puse de rodillas, su boca se abrió para recibir mi verga, chupando con desesperación antes de que le llenara la cara de leche. Al terminar, Jeff Lacy entró y nos vio así, su expresión de asco mezclándose con algo más oscuro mientras se alejaba.