Floppy Sandra y su orgasmo tembloroso con el negro más duro
"A ver si aguantas lo que viene", le solté mientras me arrodillaba frente a él, sabiendo que mi coño ya estaba chorreando de anticipación. Bigshow Macus esbozó esa sonrisa de bastardo que tengo que borrarle a vergas cada vez que se cree más macho de lo que es. Pero esta vez no iba a ser fácil, porque yo también tenía un plan. En menos de un minuto ya tenía su polla negra bien adentro, gruesa y caliente, mientras me agarraba las caderas para embestirme como si fuera una yegua. Me encantaba cómo su verga me dilataba entera de golpe, llenándome hasta que creía que iba a reventar, pero no me rendí, seguido moviéndome en círculos para que sintiera hasta el último milímetro de mi coño prieto. Él gruñía como un animal, jurando que me iba a hacer gritar, pero yo le clavé las uñas en la espalda y le susurré: "Aún no es suficiente". En más de 10 minutos de escena, pasamos del missionero a que me empotrara desde atrás, con mi culo redondo rebotando contra su vientre mientras él me agarraba el pelo para tirarlo hacia atrás. Cada grito mío lo volvía más salvaje, hasta que me dio la vuelta y me abrió las piernas para clavarme de rodillas, con mi cara enterrada en la almohada mientras me perforaba sin piedad. Yo gemía como una loca, sintiendo cómo mi cuerpo temblaba con cada empujón, hasta que por fin me corrí tan fuerte que hasta vi estrellas, con mi coño apretándose alrededor de su verga como si no quisiera soltarla. Él se vino poco después, llenándome hasta rebosar, y cuando nos separamos, quedó un charco blanco en las sábanas que ni siquiera intentó limpiar.