Girgras se ensarta un dildo en el culo para humillar a su ex
—Te vas a arrepentir de haberme dejado por esa puta— susurró Girgras mientras se agachaba frente al espejo, con el culo ya mojado de anticipación. Imagínate cómo se le ponía la piel de gallina cuando se deslizó el dildo por entre las nalgas, sintiendo cómo la punta gruesa presionaba su entrada virgen. Ella sabía que su ex no aguantaría ver esto, y por eso lo grabó todo: cada gemido ahogado, cada vez que el juguete desaparecía dentro de su culo apretado. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo se arqueaba hacia atrás, empujando para que el dildo le llegara hasta las pelotas, mientras sus dedos se clavaban en el colchón. Girgras no solo quería sentir el placer, sino también la venganza: cada embestida era un recordatorio de lo que su ex nunca volvería a tener. Imagínate el sonido húmedo de la goma entrando y saliendo, mezclado con sus jadeos cada vez más fuertes, hasta que el orgasmo la hizo temblar entera. Cuando terminó, el dildo brillaba con sus jugos, y ella se quedó mirando la pantalla, sabiendo que su ex iba a explotar de celos al verla tan puta y satisfecha. Pero lo mejor fue ver la cara de él cuando se dio cuenta de que ya no podía reclamarla.