Melissa Lisboa domina a Maikinho con su culo perfecto en doggystyle
Te voy a contar cómo me moría por sentir esa polla negra hasta las pelotas dentro de mí, ¿te gustaría estar en su lugar? Llevaba días mirándolo desde el balcón, con ese tatuaje en la espalda que me volvía loca, hasta que una tarde no aguanté más y lo arrastré a mi cama. Le arranqué el pantalón de una vez, dejando al descubierto esa verga enorme que me tenía el coño chorreando desde hace semanas. Lo puse de rodillas y le ordené que me empotrara contra el colchón, con mis tetas rebotando y el culo apretado alrededor de su polla. Grité como una puta en celo cuando me penetró de una estocada, sintiendo cada centímetro hasta que las caderas chocaron. Maikinho me agarraba las nalgas con fuerza, marcando sus dedos en mi piel mientras yo gemía sin control. En más de 10 minutos de escena, no paró de follarme como si fuera su última vez, hasta que me corrió dentro con un gruñido que me hizo temblar. Al final, solo pude susurrarle: '¿Ves? Sabía que no podrías resistirte a mi culo'