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La morrita del octavo se come la polla sin parar

5:04 1080P 4 Culos Grandes Latinos
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Estúdio Rosalaura

La chiquilla de uniforma aún le temblaban las piernas cuando el tipo mayor le agarró el pelo y le metió la verga hasta la garganta sin avisar. Ella, que solo había visto pollas en películas porno, se ahogó un poco al principio pero pronto le encantó el sabor a sal y a sudor que le dejó la enorme polla en la lengua. Con los ojos llorosos y las tetas rebotando bajo el suéter ajustado, la morrita no podía creer que le estuviera chupando la verga a un profesor en su propia casa mientras afuera caía la lluvia. Él le gruñó que se la mamara más fuerte y ella obedeció, ahuecando las mejillas como le había enseñado su novio en los videos que veían juntos. Cada vez que tragaba hasta las bolas, los gemidos ahogados le salían del fondo de la garganta y le hacían cosquillas en los labios al rozar el tronco grueso. El tipo le agarró el culo con ambas manos y la empujó contra el borde del escritorio, haciendo que ella soltara un gritito cuando la polla se le clavó hasta el fondo de la garganta. Cuando la sacó babosa y brillante, la morrita se lamió los labios y le suplicó con voz de puta necesitada que la empotrara ahí mismo, en cuatro patas sobre el colchón revuelto. Él no necesitó más invitación: le arrancó el tanga de encaje que apenas le tapaba el coño ya empapado y le clavó la verga hasta el fondo mientras ella aullaba de placer, con las uñas clavadas en las sábanas y el culo en pompa para recibir cada embestida brutal. Los golpes secos de carne contra carne resonaban en toda la casa mientras ella se corría una y otra vez, mojando la sábana y gritando que no parara, que la reventara viva. En el clímax, él le llenó el coño de leche espesa mientras ella se retorcía bajo su peso, con los muslos temblorosos y la boca abierta buscando aire entre los jadeos. Cuando la polla por fin se le salió chorreando, la morrita se desplomó sobre la cama, exhausta y satisfecha, con la entrepierna pegajosa y el corazón a mil por hora.

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