La polla se queda atrapada en una botella de litro y medio
Él se la estaba sacudiendo fuerte en el baño mientras se imaginaba a la vecina del quinto, esa morena de tetas grandes que siempre lo miraba con cara de puta hambrienta, cuando de repente la verga se le fue de madre dentro de la botella de refresco vacía que tenía en la mano. La presión negativa lo succionó tan fuerte que no pudo sacarla ni a empujones, el glande se le inflamó como un globo y le dolía un huevo mientras intentaba zafarse sin éxito. La morena, al escuchar sus quejidos y verlo forcejear como un idiota con el culo al aire, no pudo evitar reírse a carcajadas mientras se acercaba con esa sonrisa de puta tramposa que tanto le ponía. Con dos dedos le apartó el prepucio para ver mejor cómo la polla se le había quedado atrapada como un chorizo en una lata, la piel roja y brillante del roce, el capullo morado y duro como una piedra. Ella, sin pensarlo dos veces, se agachó y le pasó la lengua desde los huevos hasta la punta, lamiendo el líquido que ya le goteaba por el tronco porque el cabrón no podía correrse ni aunque quisiera. La morena le agarró las pelotas con una mano mientras con la otra le masajeaba el perineo para aliviar la tensión, pero la polla seguía pegada como un imán dentro de ese plástico maldito que no cedía ni un milímetro. Entre gemidos y maldiciones él intentó empujarla contra el borde del lavabo para que la botella se rompiera, pero la puta solo le susurró al oído que si se movía así se le iba a reventar la vena del cuello y acabaría escupiendo sangre por la boca. La morada, con esa cara de zorra sinvergüenza, le ordenó que se quedara quieto mientras le chupaba los huevos con fuerza, succionando hasta que él sintió que el aire se le escapaba por la garganta y la verga le palpitaba como un tambor. Cuando por fin la presión cedió un poco, ella le agarró la polla con las dos manos y tiró con toda su fuerza mientras él empujaba hacia abajo, el sonido de un chasquido húmedo llenó el baño cuando la botella se despegó con un tirón brusco y la morena terminó con la polla en la boca, tragándose su corrida espesa que le resbaló por la garganta mientras él jadeaba como un perro con calor.