La sirvienta Priya provoca al novio con su culo perfecto
No podía evitarlo: cada vez que Priya se inclinaba para limpiar, su falda corta dejaba ver ese culo redondo y apretado, y Arsal ya no aguantaba más. La había visto toda la semana moviéndose así, rozándose contra él "sin querer" en la cocina, enviándole fotos de su cuerpo en ropa interior con excusas tontas. Hoy, mientras ella se arrodillaba para pasar el trapo, él no resistió más: la tomó de las caderas y la empujó contra la pared, levantándole la falda para descubrir que no llevaba nada debajo. Su coño ya estaba mojado, lista para recibirlo. Arsal le arrancó el delantal de un tirón y la penetró de una estocada, sintiendo cómo su polla entraba entera en ese canal caliente. Priya gemía fuerte, arqueando la espalda mientras él la embestía con fuerza, sus tetas grandes rebotando con cada movimiento. Le mordió el cuello, le agarró el pelo, y ella solo podía gritar su nombre, pidiéndole que no parara. En más de 15 minutos de escena, la folló contra la pared, en el suelo, y finalmente en la cama, donde la puso a cuatro patas para empotrarla hasta hacerla temblar. Cuando al fin se corrió dentro de ella, Priya solo podía pensar en lo bien que se sentía ser deseada así, en cómo su cuerpo respondía a cada toque de él.