Yoya Grey se deja llenar de leche en la cocina
El olor a café recién hecho se mezclaba con el sudor de ella, que llevaba horas provocándolo con ese vestido ajustado, rozándose contra él cada vez que pasaba. Nico Grey no aguantó más cuando la vio inclinarse sobre la mesa, el culo respingón apenas cubierto por la tela fina, y le bajó las bragas de un tirón. La polla de él ya estaba dura como piedra, y de una estocada la penetró hasta que las caderas chocaron, haciendo que Yoya soltara un gemido ahogado. Ella se mordía el labio, arqueando la espalda para recibir cada embestida, el coño mojado chorreando por los muslos mientras él le agarraba las caderas con fuerza. Nico no paraba de empujar, sintiendo cómo el culo de ella se apretaba alrededor de su verga, hasta que no pudo más y se corrió dentro, llenándola entera. Yoya se quedó temblando, con la respiración entrecortada, sintiendo el calor de la leche derramándose entre sus piernas mientras Nico le acariciaba el pelo, satisfecho de haberla domado.