Legrand Wolf reta a Caleb Anthony a dejarlo sin voz
El gemido de Caleb Anthony rebotando en las paredes del consultorio ya te avisa lo que viene: este doctor no es de los que receta, es de los que empotra. Cuando Legrand Wolf lo desafió a ver si aguantaba toda su polla gorda en un solo movimiento, Caleb no solo acepto, sino que se arrodilló para demostrar que él también sabe jugar sucio. Imagínate que Legrand Wolf le agarra el pelo, le mete la verga hasta el fondo mientras Caleb se ahoga con cada embestida, los labios rosados llenos de saliva y la garganta ardiendo. No importa cuánto se retuerza, no puede escapar: la polla enorme de Legrand Wolf le tapa la boca y le hace lagrimear. Pero Caleb no se queda atrás—cuando se levanta, le clava los dedos en las caderas y lo obliga a arquearse, el culo apretado y mojado rogando por más. Las nalgas le queman donde la verga le da de lleno, el sonido de los golpes húmedos llenan el aire mientras los dos gruñen como animales. No hay compasión cuando Legrand Wolf lo voltea de golpe, le separa las piernas y le entra hasta las pelotas de una estocada, haciendo que Caleb aúlle como un perrito obediente. El desafío se convirtió en un duelo de gemidos, cada uno tratando de probar que puede aguantar más, pero cuando Legrand Wolf le agarra el cuello y le susurra al oído que va a llenarlo hasta el último rincón, Caleb ya no puede más. La polla le palpita dentro, el calor le quema por dentro, y justo cuando Legrand Wolf le gruñe que se va a correr, sientes que las caderas se le tensan, los dedos se le entierran en la piel, y el orgasmo le estalla sin aviso, la leche caliente le inunda el culo mientras Caleb grita su nombre como si fuera lo único que importa.