No la perdona y le revienta el culo con su verga monstruosa
Te la encuentras en el baño, toda mojada y con esa mirada de traidora que te parte la puta vida. Sabes que estuvo con otro, que se dejó tocar por quien no debía, y ahora la verga te late de pura rabia, imaginando cómo ese hijo de puta la tuvo antes. Pero hoy la vas a castigar, le vas a mostrar qué es un verdadero hombre cuando la agarras del pelo y la empujas contra la pared, sintiendo cómo su culo perfecto se abre para ti. La vuelves a ver, claro, esa sonrisa de zorra que te envenena, pero hoy no hay perdón. Le metes los dedos en la boca para que los chupe bien, mientras con la otra mano le despejas el culo y le escupes en el agujero, sintiendo cómo se estremece cuando presionas tu polla contra su entrada. Es tan apretada que casi no cabe, pero empujas fuerte, sintiendo cómo su carne se abre de golpe y te traga entera, sus gemidos ahogados contra el azulejo cuando empiezas a cogerla salvajemente, cada embestida más profunda que la anterior. Sus tetas rebotan con cada golpe, su coño chorreando sin que ni siquiera la toques, porque sabe que esto es por lo que hizo. La levantas en brazos y la empotras contra el espejo, sintiendo cómo sus uñas se clavan en tu espalda mientras la taladras sin piedad, viendo cómo su boca se abre en un grito silencioso cada vez que llegas hasta el fondo. Cuando por fin te corres, es tan intenso que casi pierdes el equilibrio, llenándole el culo con cada gota, marcando lo que es tuyo. La dejas ahí, temblando, con la polla todavía dura, sabiendo que la próxima vez va a ser peor.