La hermanastra Scarlett le lava el coño a Rissa May sin parar
Scarlett llegó a la casa con ese culazo prieto que siempre le vuelve loco a cualquiera, pero hoy no venía de visita, sino a joderle la cabeza a Rissa de una vez por todas. La muy perra había estado lloriqueando por su ex novio todo el día y su coño chorreaba de rabia más que de ganas, así que Scarlett no perdió ni un segundo: la empujó contra el colchón con esos muslazos de diosa y le arrancó el top transparente dejando al aire unas tetazas naturales y redondas que le temblaban con cada respiración entrecortada. Rissa intentó resistirse al principio, pero cuando sintió la lengua caliente de Scarlett lamiéndole el coño depilado y los muslos pegajosos de excitación, se le escapó un gemido que le subió desde el fondo del pecho hasta la garganta y le mojó la entrepierna por completo. Scarlett no le dio tregua, le agarró el pelo con fuerza y le hundió la cara entre sus piernas mientras sus tetas se aplastaban contra el colchón, con los pezones duros como piedritas que rozaban la tela cada vez que se movía. Entre lametón y lametón, Scarlett le susurraba al oído lo zorra que era su hermanastra y lo mucho que le gustaba verla así, mojada, jadeando y con las caderas moviéndose solas buscando más placer. Rissa no aguantó más y se corrió gritando con la boca llena de coño, pero Scarlett no se detuvo ahí: se subió encima de ella en posición de amazona, con esas nalgas blanditas apretándole el vientre mientras le mordisqueaba los pezones y le metía dos dedos en la vagina que no paraban de entrar y salir a ritmo de empalamiento salvaje. El líquido brotaba de su coño como un río desbordado, resbalando por los muslos de ambas mientras Scarlett le aplastaba la cara contra las tetas y le exigía que le chupara los pezones con fuerza, sintiendo cómo el sabor a leche y sudor le excitaba aún más el paladar. Cuando ya no pudo más, Scarlett se corrió encima de ella con un chorro espeso que le cubrió el coño y los muslos de blanco, dejando a Rissa temblando, exhausta y con el corazón a mil por hora, mientras le susurraba que su ex nunca le daría lo que ella necesitaba realmente.