Rubia ardiente le pide sexo sucio a su amante
Scarlett Alexis llegó con su minifalda ajustada y sus tetas naturales rebotando bajo la camisa transparente, mirando a Bryan con esos ojos azules que prometían un desmadre de locos. Él no necesitó más que un gemido ronco para saber que hoy no habría juegos de palabras ni preliminares aburridos, solo carne empalada y sudor pegajoso rodando por sus cuerpos desnudos. La morena que los acompañaba solo atinó a abrirle la bragueta para dejar al aire esa polla gruesa que ya goteaba gotas de pre-semen, mientras Scarlett se arrodillaba sin pudor alguno y se metía la verga hasta la garganta con un trago húmedo que hizo estremecer a los dos. Bryan le tiró del pelo rubio y le escupió en la boca abierta, mezclando saliva con su saliva espesa mientras la empujaba contra el sofá, donde ella se abrió de patas mostrando un coño rosado y empapado que olía a hembra en celo. La primera embestida fue tan brutal que Scarlett soltó un aullido agudo, sus tetas grandes botando como gelatina al ritmo de los golpes que le daban en el culo, dejándole la piel enrojecida y llena de marcas de dedos. Él le gruñó al oído que era una puta más que dispuesta, y ella respondió con un susurro sucio pidiéndole que la llenara hasta el fondo, que la hiciera gritar como nunca. Bryan la volteó de un tirón, le levantó el culo gordo y se enterró en su coño chorreante sin piedad, sintiendo cómo las paredes vaginales se aferraban a su verga como si no quisieran soltarla jamás. Los gemidos de Scarlett eran cada vez más altos, mezclados con los sonidos húmedos de carne chocando contra carne, mientras él le azotaba las nalgas con el dorso de la mano hasta dejarle la piel en carne viva y el agujero del culo bien abierto. Cuando sintió que el orgasmo le trepaba por la espalda, Bryan la embistió con furia animal, clavándola contra el colchón hasta que los dos se corrieron al mismo tiempo, ella empapando las sábanas con sus jugos y él llenándole el vientre de leche caliente que le escurría por las piernas. Quedaron tirados en el suelo, jadeando, con Scarlett lamiéndose los labios hinchados y Bryan acariciándole el coño todavía palpitante, sabiendo que esta no sería la última vez que se desmadraran así.