Vecina latina se monta en mi polla como una diosa
La vecina de al lado siempre me miraba con esos ojos de puta hambrienta cada vez que pasaba por el pasillo, y hoy no aguanté más: la empujé contra la pared y le arranqué el tanga con los dientes. Su culo redondo y perfecto se movía como un reloj mientras se montaba en mi verga, gimiendo como una perra en celo. Sentía su coño apretado chupando cada centímetro de mi polla, mojada hasta el fondo, y no paraba de gemir '¡Más duro, cabrón!' mientras le daba nalgadas que resonaban en toda la habitación. Cada embestida la hacía gritar más fuerte, su culo rebotando contra mis caderas como un tambor, y cuando sentí que me venía, la giré y le clavé la polla hasta el fondo mientras se corría como una fuente. Su leche caliente me cubrió los huevos y la espalda, y cuando terminamos, los dos jadeando, supe que esto no sería la última vez. Ahora cada vez que la veo, solo pienso en cómo ese culo perfecto se mueve cuando la follo sin piedad.