Afeitando mi coño ebony mientras me lo toco
La piel oscura y suave de mi coño brillaba bajo la luz de la lámpara mientras pasé la cuchilla con cuidado, sintiendo cada roce de mi mano sobre los labios hinchados y mojados. Mis dedos resbalaban entre los pliegues, excitándome más con cada movimiento, y no pude evitar gemir cuando la cuchilla rozó el clítoris hinchado. Me mordí el labio mientras la espuma blanca se mezclaba con mis jugos, y mis tetas grandes rebotaban con cada respiración agitada. La cuchilla se deslizó por los labios inferiores, dejando al descubierto la carne rosada y palpitante, y no pude resistir meterme un dedo dentro, sintiendo cómo mi coño se apretaba alrededor de él. Mis muslos gruesos temblaron cuando empecé a mover el dedo más rápido, imaginando una polla grande llenándome por completo. El agua caliente de la ducha caía sobre mi cuerpo curvilíneo, resbalando por mis caderas anchas y mi culo carnoso mientras me masturbaba con abandono. Cada gemido que escapaba de mis labios era más fuerte, más desesperado, hasta que sentí el orgasmo acercarse, mis muslos temblando y mi coño apretándose alrededor de mis dedos. Me corrí con un grito ahogado, sintiendo cómo los espasmos sacudían mi cuerpo entero, y me quedé jadeando, con la piel brillante de sudor y la respiración entrecortada. La cuchilla había hecho su trabajo, pero ahora mi coño estaba más mojado que nunca, listo para más.