La reina rubia de tatuajes me volvió loca con su culo caliente
Me estaba vistiendo para salir cuando Hiro Maeti me mandó una foto de su culo perfecto en tanga negro, con ese tatuaje que me vuelve loca. Sabía que lo hacía a propósito, que quería que me derritiera, y funcionó. Le respondí con un video mío en ropa interior, jugando con mis tetas grandes, y ella no aguantó más. En segundos estaba en mi casa, empujándome contra la pared mientras me mordía el cuello. Su lengua sabía a menta y a pecado, y cuando me bajó el pantalón, mi coño ya estaba chorreando. Me tiró en la cama y se montó encima, frotando su raja mojada contra mi muslo mientras me miraba con esos ojos verdes que me enloquecen. No me dejó tocarla al principio, solo me hizo gemir mientras ella se restregaba, hasta que no pude más y le clavé las uñas en la espalda. Entonces sí me dejó chuparle las tetas, grandes y naturales, mientras ella se reía de lo desesperada que estaba. Pero cuando me dio la vuelta y me empotró contra el colchón, ya no hubo risas. Su polla dura me abrió de una estocada, y yo grité cuando me llenó entera, hasta que las caderas chocaron. Cada embestida me hacía gemir más fuerte, y cuando me agarró del pelo para follarme más duro, supe que iba a correrme en segundos. El sonido de su piel contra la mía, sus tetas rebotando, el olor a sexo en el aire... y entonces exploté, apretándome alrededor de su verga mientras ella me gruñía al oído que era una puta buena. El orgasmo me dejó temblando, pero ella no paró, siguió follándome hasta que me vine otra vez, esta vez gritando su nombre mientras me corría en su polla. El calor me quemaba por dentro, y cuando ella por fin se dejó ir, llenándome hasta el fondo, su gemido me hizo perder la cabeza. Fue tan intenso que casi me desmayo, pero ella me sostuvo, besándome con fuerza mientras su leche me quemaba por dentro. No hubo tiempo para más, solo el sabor de su boca y el latido de mi corazón, que no se calmaba. El mundo desapareció, y solo quedamos nosotros, sudados, mojados y satisfechos, pero sobre todo, con ganas de más.