Machos dominantes follan al twink sumiso hasta dejarlo marcado
El gimnasio huele a sudor y colonia barata, las luces neón reflejan los cuerpos brillantes de los chicos que se retuercen en el suelo. Te agarra del pelo y te obliga a mirarle a los ojos mientras te la chupa, sintiendo cómo su polla gruesa te llena la boca hasta las pelotas. Jesse Stone te desafía a ver si puedes aguantar su ritmo, pero sabes que ya estás perdido cuando te la clava de una estocada hasta hacerte gemir. Te empotra contra la pared, sus manos te aprietan las nalgas mientras te la mete sin piedad, cada embestida más profunda que la anterior. Sientes cómo su verga te parte en dos, el ardor en el culo te hace llorar, pero no puedes parar. Te la chupa a los otros dos mientras Jesse te azota el culo, el sonido de su palma contra tu piel resuena en el cuarto. Te corre en la cara, el semen caliente te quema los ojos, pero no te importa porque ya estás en el suelo, exhausto, con la polla de uno en la boca y el culo lleno del otro. La marca de sus dedos en tus muslos no se borrará en días.